Rehabilitación Motriz

Entendemos el movimiento humano como “destrezas motoras” o “habilidades motrices”, que pueden ser gruesas o finas. En las primeras intervienen grandes músculos y están relacionadas con la postura y el desplazamiento, mientras que la motricidad fina son actividades de índole manipulativa que implican movimientos mucho más precisos y delicados. Las habilidades motrices fundamentales comprenden, básicamente, la destreza manual,  la capacidad de caminar y el mantenimiento de la postura.

 

El envejecimiento suele causar un progresivo enlentecimiento de la marcha, menor precisión y fuerza en las destrezas manuales,  así como de las acciones motoras en general, debido al deterioro de algunas estructuras del sistema nervioso.

 

El declive de la funcionalidad motora asociado a la edad puede deberse a distintos factores intrínsecos y extrínsecos. Estos cambios pueden estar genéticamente determinados, pero también pueden ser el resultado de alteraciones metabólicas y esqueléticas frecuentes en las personas mayores, como la osteoartritis, la artritis reumatoide o la osteoporosis.

 

Del mismo modo, también contribuyen a la alteración del movimiento en general factores conductuales asociados al envejecimiento, como menor ejercicio y actividad física y un estilo de vida más sedentario.

 

Para estimular la rehabilitación motriz son recomendables diferentes actividades manipulativas y determinados ejercicios, en función de cada necesidad particular.